Mermeladas

Improvisación.


He venido a parar aquí, quizás luego de un montón de golpes, quizás sana y salva: como nueva.
He venido a parar aquí. Probablemente huía, quizás de miles de mentiras, quizás de sangre o de heridas.
He venido a parar aquí, como vengo cada día en busca de un teclado paciente al que no le molesten mis manos. Supongo que a derramarme, a buscar calor y abrazos.

Hay temas en la vida bastante complicados, como son la felicidad o el color de tus manos. Como la cantidad de agua exacta para un perfecto café o el amor. Como la música heavy o la traición. Temas que nos alocan, nos llevan y nos traen, pero no sabemos muy bien dónde. Nos mueven (por dentro).

Ahora mismo, aquí, solo quiero estar lejos de todo eso. Pero es mucho pedir.
Es como un beso, no puedes pedirlo porque se le va la magia, ni exigirlo que trae desgracias, solo puedes esperarlo. Desearlo fervientemente hasta que alcanza tu piel o tus labios. Lo puedes soñar, pero no tocarlo. Pero yo no estaba hablando de besos, estaba hablando de mermelada. ¿No?

La mermelada es dulce como el amor o amarga como el dolor. Osea que la mermelada es la vida. La cosa es elegir bien el sabor. El sabor...


Nunca entenderé a los que toman mermelada de naranja.


A más ver, lectores, o mejor dicho: a más leer.

Pca. 



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Martes diecisiete

Gioiosa

Everythingship